
Oscuridad profunda en el fondo
y tintineantes, al frente, las estrellas.
Casas blancas, aceras estrechas, frío penetrante
y ellos, los dos, con los dedos entrelazados.
Una sonrisa sonora, una mirada cargada de años unidos,
hombro con hombro, un mismo destino juntos.
En casa quedaron ellos,
ella, en su adolescencia explosiva él, talento incipiente.
Una puerta guarda el pasado, el presente, el ahora
el trabajo que se inició en algún tiempo anterior.
El Sol despunta y los sorprende con la torta en la mano,
con el saludo en la boca
con la alegría de crear lo que hará felices a tantos.
Con un apretón da la mano él , con un beso se entrega ella
él exteriorizando
ella sintiendo.
No pude dejar de hacerlo, no supe como reprimir el deseo de saber.
dime le dije, ¿cómo lo haces?
Fácil, sonrió diciendo:
Una parte de harina, una docena de yemas, fuego
y AMOR.
Este primer post quise que fuera para quien constituye la imagen de este blog.
El, junto con ella, crean en un blanco pueblo de Extremadura, un maravillo mazapán y los mejores merengues del mundo.